Programa de Liderazgo SAC

Actualizado: 9 ene



Ha escuchado alguna vez la pregunta ¿El líder nace o se hace? Sin duda crea mucha controversia. Cuando nacemos desde luego traemos algunos genes que nos distinguen de otros, los niños y niñas, desde que nacen hasta que llegan a los tres años, esa etapa es considerado por los psicólogos y terapeutas infantiles la edad de la esponja, todo lo absorben, es la edad en la que hay que encaminar bien a los niños, sobre todo en la aplicación de los valores y principios, en el respeto, en el conocimiento, en las habilidades mentales y motrices, incluyendo las buenas prácticas, lo que es bueno, lo que es malo y su respectiva explicación. A esta edad si lo sabemos aprovechar, los niños crean una disciplina que, si los encaminamos de manera correcta y creamos en ellos una disciplina rígida, sin ser duros, forjamos su futuro.

Cuando estos niños llegan a la edad de 12 años, traen consigo una disciplina mental formidable, inquebrantable, conocen sus responsabilidades, sus funciones, y empiezan a crearse objetivos en la vida, son niños que no necesitas como padre decirles que tiene que hacer la tarea, que no pueden ver televisión entre semana y cuando pueden saben lo que tienen que ver (aquello que les crea valor y conocimiento, también algo de diversión) pero limitado, sin abusar de ello porque los distrae de sus objetivos.

Los niños con esa disciplina los motiva leer, innovar, aprender, viven todos los días aprendiendo algo y logrando sus objetivos, desarrollando sus cualidades.

Los líderes por lo tanto nacen con cualidades, cualidades que todos tenemos, dibujar, resolver problemas, bailar, jugar, correr, comunicarse eficazmente, amar a los animales, habilidad por algún deporte, inteligentes, habilidad para las matemáticas, etc. En el trayecto de formación de vida, es donde forjamos o descuidamos esas cualidades para decidir si seguimos a alguien o ser líder.

Por lo tanto, la base de un buen liderazgo está en la disciplina, los grandes empresarios se han formado a través de disciplina, los deportistas se han formado a través de una disciplina fuerte todos los días, el artista plástico lleva una disciplina mental, sabe cual es su fuente de inspiración, un equipo deportivo se rige a través de disciplina y principios básicos, una organización crece a través de una buena filosofía, disciplina, los creadores de esas disciplinas son líderes que han llevado su vida, equipo u organización a las más altas exigencias para lograr lo que deseen.

Nada funciona en una organización ni en la vida misma si no hay una disciplina y desde luego liderazgo.

Hablamos de la edad básica de un niño para llenarle de conocimientos, no es fácil esa disciplina, no quiero decir con esto que después de esa edad no se pueda, claro que se puede, es más complejo porque ya tenemos malas prácticas a través del tiempo, distractores y por lo general no tenemos un plan de vida bien definido a seguir.

Hagamos un ejercicio desde casa, por lo general tenemos 8 horas laborales y 8 horas para descansar, no dormir, descansar, es muy diferente. Podemos dormir sin necesariamente haber descansado. Nos quedan 8 horas, supongamos que utilizamos dos para transporte, nos quedan 6 horas. ¿Qué hacemos en esas 6 horas?, ¿En qué lo aprovechamos o desaprovechamos?, hay que brindarle tiempo también a la familia. Pero también laboralmente en qué aprovechamos esas 8 horas, ¿logramos nuestros objetivos?, las 8 horas de trabajo no deben ser desperdiciadas, obtenemos un ingreso, efectivamente, pero, esas 8 horas ¿Nos están permitiendo lograr algo más?, ¿Cuáles son nuestras aspiraciones en el trabajo y lo que hacemos nos está permitiendo acercarnos a esas aspiraciones?. Hagan el cálculo, qué hacen en un día, cómo aprovechan esas horas y qué podrían hacer con las horas que les sobran.

Si tenemos un objetivo en la vida, ¿las actividades que realizamos todos los días están encaminadas a lograr nuestros objetivos?

Les aseguro encontrarán una gran sorpresa en esa estadística. Pueden aún obtener más información, multiplíquenlo por los días de la semana, por los años trabajando o los años de vida.

Hay muchos aspectos que debemos considerar para un buen liderazgo, no imaginemos el liderazgo solamente por la capacidad de dirigir a un grupo, también por la capacidad de dirigir nuestra vida, de hecho, eso es el liderazgo, para que podamos dirigir a un grupo o una familia, es necesario ser persona, ser líder es también tener sentido humano. Si no existe ese lado humano, si no sabemos dirigir nuestra vida, podremos dirigir a un grupo, claro, pero los rumbos serían distintos.

Ser líder es ser excelente, pero no implica ser inmune a los tropiezos, a las experiencias que ponen a prueba nuestra capacidad de resiliencia, ser líder es saber afrontar aquellos momentos difíciles con decisiones inteligentes.

Los líderes se mantienen siempre en la zona de turbulencia, ahí, donde la disciplina los ha enseñado a obtener su máxima capacidad, a dar lo mejor de sí para lograr los resultados, donde no existen los límites, escalón tras escalón, montaña tras montaña. Ese es el ritmo de vida para un líder, no existen las zonas de confort, hay zonas de crecimiento.

Un líder puede forjarse por sí mismo, tenemos el potencial, sólo es cuestión de que nos decidamos en qué momento actuar, nunca es tarde para redirigir nuestro camino a través de la disciplina y el liderazgo.

Ser líder no es sinónimo de dirigir a un grupo, no es sinónimo de una alta dirección, ser líder empieza por uno mismo, por dirigir nuestra vida a través de la disciplina, disciplina que contemple el tiempo para el conocimiento, para la salud, para la reflexión y la planificación.

No es el tiempo que le dediquemos al trabajo, a la familia, a la activación física, es la calidad de ese tiempo la que nos hace tener el control, la visión y el liderazgo.

D. Saavedra

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